El viento como disciplina

Lecciones desde el Salinas Fest 2026

Greyson Gómez

3/23/20261 min read

Hay experiencias que trascienden lo deportivo y se convierten en una verdadera escuela de carácter. El kitesurf es una de ellas. En el cierre del Salinas Fest 2026, no solo se evidenció un espectáculo de alto nivel en el agua, sino una demostración concreta de lo que implica interactuar con un entorno que no admite improvisaciones: el viento.

El kitesurf exige una lectura permanente de variables: dirección e intensidad del viento, corrientes, estabilidad del equipo. Cada maniobra es una decisión técnica y cada error tiene una consecuencia inmediata. No es un deporte de impulso, es una práctica de criterio. En esencia, se trata de gestión del riesgo en tiempo real, donde la capacidad de análisis y reacción define el resultado.

Desde la orilla, el observador ve velocidad, saltos y espectáculo. Sin embargo, lo determinante ocurre antes de entrar al agua: preparación física, conocimiento del equipo, evaluación de condiciones y control mental. El kitesurf no premia la improvisación; exige consistencia, disciplina y respeto por el entorno.

El viento, a diferencia de otros factores, no se controla. Se interpreta. Y esa es, quizá, la enseñanza más relevante que deja un evento como este. En contextos donde se busca dominar cada variable, el kitesurf recuerda que existen condiciones externas que obligan a adaptarse con inteligencia, no a imponerse sin criterio.

El cierre del Salinas Fest 2026 deja una reflexión que trasciende lo deportivo. El verdadero dominio no está en ejercer control absoluto, sino en comprender el entorno y actuar con precisión dentro de él. En el agua, como en la vida profesional, no prevalece el más fuerte, sino quien mejor lee las condiciones y toma decisiones con rigor.

Greyson Gómez / Director Coafico

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